martes, 10 de septiembre de 2013

CINE DE LOS DE ANTES

          Mi relación con el cine es de antes, de hace muchos años, del siglo pasado al menos, y de finales de los años setenta, en concreto; por eso, mi afición al cine es de antiguo y mis gustos hacia el cine en general se ventilan y decantan por un cine clásico, más en blanco y negro que el color, más por las pelicular de autor que las grandes superproducciones, más por el cine que me trasmita rasgos humanos y un buen mensaje que ese cine donde sea protagonista el propio espectador por tener que trasmitir algun recadito al director o a los actores por lo petardos que son.

          Corren los años setenta, con la democracia todavía en pañales, tengo el privilegio de acudir durante la tarde de los sabados de todo un curso escolar al CINE FORUM que imparte el Colegio-Instituto de los Hermanos Maristas, de Cartagena. Se produce como una revelación, se exhiben en la pantalla toda una serie de películas clásicas de todos los géneros y de todos los tiempos que podamos imaginar, desde su invención a finales del siglo XIX; así, gozaba con los fotogramas en blanco y negro de "El séptimo sello" de I. Bergman, con "Metrópolis" de Fritz Lang o "La quimera del oro" de Chaplin; también con la pantalla iluminada de color con films de la talla de "Gigante", "Esplendor en la hierba", o inundada de la belleza de escenarios espectaculares y gigantescos como el Gran Cañon del Colorado en la pelicula de John Ford "Centauros del desierto".
       

           Tras un año espectacular de rodaje, digo de aprendizaje de la historia del cine a través de sus géneros, estilos y autores; vino la afición y devoción a la sala oscura del cine-club Hannibal, de las salas comerciales, de los salones de actos universitarios y de la proyección doméstica en televisión de las películas de los inaugurados video-club.

          Es la época en que tienes la edad de ser universitario y ejerces de ello en todas las actividades lúdico-deportivo-culturales que se te presentan o buscas, y que las encuentras para llegar a delimitar una de esas actividades y, en mi caso, el cine y yo eramos uña y carne; me  convertí y convencí de ser un "profesional aficionado" al buen cine de calidad para deleitarme con los visionados de todos los estrenos posibles, reposiciones y reestrenos de todo tipo de filmografia. Pero llegó un momento en que me picó el cine español de calidad, léase Berlanga, Buñuel o J.L. Garci, y me afilié a ellos también con fruición con el deleite y descubrimiento de saber que en España antes y después de Dictadura franquista se hizo y seguía haciendose buen cine con libertad y con garantías de promoción allende de los Pirineos franceses. Eligo una de las películas más representativas del cine español de todos los tiempos como es " EL VERDUGO" de Luis Garcia Berlanga; film crítico, ácido y demoledor de las vivencias de un profesional del crimen autorizado como es un cumplidor de la ley, de un ejecutor de sentencias, de un simple y honesto verdugo de clase media. 












MI RELACION CON EL TRIATLON

        Aficionado al mundo del deporte en general y practicante desde hace unos años, de modo individualizado, de las actividades comprendidas en la especialidad de triatlon: natación, bicicleta y atletismo; mis experiencias se concentran mas en el mundo del atletismo de media y larga distancia, gozando de la bicicleta sólo en las épocas del año mas bonancibles y practicando la natación a lo largo del año en piscina cubierta.
        Por ello, llega un momento en de la vida del deportista, como en cualquier otra faceta humana, que te planteas avanzar un poco más y emprender una nueva etapa con la práctica integral de ésta práctica deportiva llamada TRIATLON.

         Así, mis nociones más aproximadas a ello van referidas a varias pruebas competitivas de DUATLON; esto es, la práctica de la carrera atlética unida a la bicicleta (sin natación). La experiencia me gustó y mucho, pero siempre me ha retraído el segmento de natación por el hecho de que debe ser complicado y "de difícil secado" el salir del agua tras un buen rato de natación cansado y medio mareado, para llegar inmediatamente a coger la bicicleta y salir a toda pastilla pedaleando sin tiempo apenas para secarte los oidos, los ojos, ponerte bien  las zapatillas y salir en este segmento de bicicleta en condiciones dignas para competir.